La expresión coloquial Minga
LV En mi pueblo había una mujer disminuida de sus facultades mentales. No era precisamente una indigente, pues sólo ocasionalmente llegué a ver que pasara por el taller de mi padre, donde siempre estuve yo durante mi infancia y mi adolescencia. El recuerdo que tengo de ella no es de abandono y descuido, por lo contrario, limpia y vestida de blanco. La apodaban Minga y aunque pasaba por ahí y le pedían que se acercara para entretenerse y reírse perversamente de ella, nunca acudía. Simplemente los ignoraba; a lo más, los insultaba con gestos y ademanes y seguía su camino. Supongo que no aceptaba las llamadas porque le molestaba que se refirieran a ella por su apodo y no recuerdo sino que le dijesen este mote; me imagino que se llamaba Dominga. Si alguna vez, para que atendiera los convites, le dieron este u otro nombre, no lo sé, no lo recuerdo, pero el hecho es que esta palabra, este hipocorístico me ha acompañado a lo largo de mi vida. No hace mucho me volví a encontrar este térm...