EVENTOS NO CIRCUNSTANCIALES


 LVII

Hace ya mucho tiempo, de seguro desde antes de que empezara el presente siglo, la palabra evento ha ido cobrando un nuevo sentido. Tan poderosa se ha hecho esa nueva acepción que muchos no lo notarán o quizá pensarán que este nuevo significado es el único que tiene. Quiero decir que con ella nos referimos a una reunión de trabajo, una fiesta informal, una charla académica (conversatorio es un sinónimo muy de moda, pero incluso algo formal como puede ser una conferencia, también se le puede llamar así), y otro tanto sucede con una asamblea vecinal a la que podríamos llamar evento.

Pareciera ser que esta palabra sinónimo de tantas cosas la utilizamos para abreviar y generalizar, es como la palabra cosa (bueno, casi). Quizá estamos charlando informalmente y queremos referirnos a que un compañero nos invitó a un evento en su casa y fue una manera abreviada de decir fiesta o la palabra es de mucha gravedad y como aquello será apenas unos bocadillos y unas cervezas que se consumirán en una o dos horas y al final de eso el convite se acabó, pues sentimos que la palabra fiesta le queda grande. ¿reunión? Sí, quizá pudimos decir así en lugar de evento.

Y este sería el primer contexto en que la tendríamos que ubicar: la palabra evento con este sentido tiene una impronta de informalidad, de charla. Si tuviéramos que utilizarla en un contexto formal o, peor aún, por escrito, quizá preferiríamos otra palabra.

Pues bien, el sentido original y primitivo de la palabra no es con este significado, sino que tiene la idea de inesperado o también azaroso o imposible de adivinar: Los eventos de esa injusta guerra sólo Dios los sabe. Y es que procede del latín del cual nos llegó calcado (eventus) que tenía en esa lengua el mismo sentido que el primigenio de la nuestra: efecto, acontecimiento, resultado.

Pues tenemos la sensación que este nuevo sentido surgió en el contexto de la vida urbana y, más concretamente, en el mundo oficinesco. Y su éxito ha sido total, de tal forma que varios diccionarios ya la incluyen con este nuevo sentido y además, la ponen como primera opción, como significado más constante. Así lo dice el DRAE: Suceso importante y programado, de índole social, académica, artística o deportiva. Con sus habituales abreviaturas aclara que es de mayor uso en América que en España. Nosotros le quitaríamos lo de importante, no nos parece que tenga ese matiz sino, precisamente, lo contrario, es decir, para referir un encuentro que no será muy formal; pero en fin.

Y tengo para mí que el DRAE incluye este significado porque la política reciente de la Academia es incluir los términos de mayor uso en Hispanoamérica aunque en España sean menos socorrido o perfectamente inusuales. Esto lo podemos comprobar porque otros diccionarios modernos no incluyen este sentido, sino sólo el primigenio que ya hemos explicado, que nos procede del latín.

Por ejemplo, no refiere este uso los lexicones de Moliner o Alkona. Y si nos vamos a diccionarios con muchos más años de peso, pues mucho menos, como puede ser el llamado Diccionario de Autoridades, y esto último es lógico, porque en los años en que se escribió este último diccionario esta palabra no tenía tal sentido.

Otro diccionario moderno –el de Manuel Seco– tampoco la incluye, pero sí otra que nos da pistas para entender de dónde la sacaron (o la construyeron) los oficinistas mexicanos. Me refiero a Eventualmente. Ahí se explica que este adverbio, cuando se usa con sentido de finalidad está mal usado y que es un proceso de calca del uso en el inglés. Se incluye este ejemplo: Al principio se reciben sus ofrecimientos con cierto recelo… Eventualmente prevalece cerca de los príncipes, habiéndoles asegurado la pureza de su celo luterano para que se unan a él. En efecto, en esta compleja construcción el hecho probable (eventual) de aceptar tal o cual ofrecimiento se deberá el fin o la causa es porque quienes lo frecen son unos celosos luteranos.

Si nosotros revisamos cómo se usa en inglés la palabra evento, le sucede lo mismo que en español: significa suceso programado. Veamos este caso: Por supuesto que también se usa esta palabra en inglés con el sentido primigenio de ocasional, fortuito.

Pero en español, si somo muy castizos, tendríamos que decir, junto con Manuel Seco, que este sentido nuestro es erróneo. Esto es así por ser caprichoso, generalizante y hasta absurdo: evento en español significa ocasional, por lo tanto el compañero del trabajo a lo mejor nos invita o a lo mejor no; todo dependerá de la mucha o poca simpatía que tenga por nosotros.

En conclusión: ¿Debemos utilizarla con este nuevo sentido? Mi opinión es que no, me parece horrorosa, pero sé que será difícil que la erradiquemos y tan es así, que ya algunos diccionarios la han empezado a registrar. Final, final: nos faltó referir que en el mundo de la computación se hace una traducción literal de la expresión inglesa Event Management que, sin duda, es poco apropiada, pero dejaremos este ulterior aspecto para otra ocasión.

 

 

 






Comentarios

Entradas populares de este blog

Virote, bolillo, telera, torcido

Arcaísmos de la lengua española

¿Buen día o buenos días?