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Discriminación y racismo en la lengua

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X La discriminación social o racial, o ambas, me parece, son de rango universal y en todas las culturas existe este desprecio (quizá velado temor) por el otro, ya sea por fuereño ya por desposeído. Es como decirle: “no eres como yo y eso es malo para ti; bueno fuera que te mimetizaras a mi grupo, pero como eso no es posible, me gustaría que desaparecieras o mejor aún, yo mismo fulminarte”. Esta condición subyace en las culturas, y las respectivas lenguas reflejan y reproducen esa discriminación. No es que el habla por sí misma sea racista o sexista o machista o misógina; es la sociedad en cuestión la que utiliza tal o cual lengua la que lo es. Las lenguas muestran lo que las sociedades son. Por ello es que hay expresiones en el español (y también en el inglés o en el náhuatl) que son racistas o sexistas, pero no al revés. El español per se (y lo mismo el náhuatl o el inglés) no es racista o machista, aunque haya sociólogos de pacotilla que lo afirmen; no saben de lo que hablan. Por ...

Las malas influencias

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Usos erróneos y ultracorrección en nuestro léxico  IX         En términos generales, el español que usamos en México es de muy buena factura. El léxico, las construcciones sintácticas y la realización del habla de la mayoría de los mexicanos goza de cabal salud y hunde sus raíces en el español castizo que nos fijó por primera vez Elio Antonio de Nebrija en los albores del Renacimiento.  No obstante, como todas las hablas y los idiolectos concretos, padecemos algunos vicios que afean de vez en vez nuestra concreción de la lengua. Por ejemplo, los mexicanos abusamos del pronombre “le” y siempre se lo ponemos a casi todos los verbos, aunque no venga al caso (cómprale, dígale, saludarle, óigale, súbale, etc, etc). Otra piedra en nuestro zapato es el uso abusivo de los diminutivos; en el lenguaje –como en la tecnología los japoneses–, todo lo hacemos y lo queremos pequeño; es canónico de estos ejemplos el famoso “ahorita” por ahora mismo y el atroz “ahoritita” ...

Escribir no es como hablar

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VIII Hace años una colega que impartía clases de historia me comentaba que ella, cuando veía que los alumnos tenían dificultades para escribir con corrección los ensayos que les pedía, les sugería como alternativa que, antes de empezar a escribir, pensaran lo que dirían y que se imaginaran que se lo iban a contar a un familiar, a su abuelita, quizá. Si procedían de esa manera, como si el ensayo fuese una narración oral, el texto que produjeran muy probablemente tuviera menos errores. En ese tiempo yo no tenía una opinión al respecto y aunque algo sentía que no estaba bien en esa recomendación, pasaba para mí como una de las tantas charlas del salón de profesores, que casi siempre son chispeantes y a la velocidad del relámpago porque siempre estamos los docentes corriendo de un salón a otro. Hoy por hoy, con la mucha experiencia que he acumulado en más de treinta años de impartir cursos de redacción y temas afines, estoy convencido que esa opinión no tiene sustento alguno y que, por el ...

¿Por qué escribimos México con x y no con jota?

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En el ombligo de la luna , es la traducción más universalmente aceptada de la palabra México   VII   Cuando un mexicano viaja por España le sorprende que, si se encuentra escrito el nombre de nuestro país, allá lo hacen casi indefectiblemente con “j” y no con “x”. Incluso, en una ocasión vi que un español corrigió a un mexicano por haberse atrevido a escribir México a nuestra usanza; tachó la equis y al lado puso una jota. Más aún, diría que a muchos españoles entre que les desconcierta y hasta les molesta que procedamos así, como si violentáramos con ello el manual de ortografía de la RAE. He tratado de explicarme por qué les incomodará eso y aunque no tengo una respuesta del todo que me satisfaga, sí identifico en mí un sentimiento que de seguro es equivalente al que digo cuando veo la paja en el ojo ajeno. Se me hace fatigoso escuchar a un español (o argentino, que ellos también lo suelen hacer) pronunciar Texas (Tecsas) y no Tejas. Y lo mismo sucede en los noticieros. ...

Uso del gerundio

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  VI Como dice Sandro Cohen en su afamado manual Redacción sin dolor , el gerundio es el verbo que a todos nos encanta odiar. Y tiene razón. No hay duda alguna de que la partícula más compleja de dominar que tiene nuestra lengua es este verboide. Si para nosotros, hablantes nativos se nos complica poderlo usar de manera correcta, y todas las explicaciones teóricas que hay respecto de él se nos hacen difíciles de entender, imagínese el lector lo complejo que será el mismo asunto para un hablante no nativo. Es decir, para quien está aprendiendo nuestra lengua desde la perspectiva cuya lengua materna es el inglés o el mandarín.  Nadie dudaría que para estas personas implica un reto aún más complejo. Las causas de estas dificultades son varias, van desde su condición arcaizante, el matiz tan preciso que expresa y que en otras lenguas no existe, la condición de poderse usar como verbo, como adjetivo o como adverbio o las posibilidades de usarse solo o combinado con verbos conjug...

Arcaísmos de la lengua española

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Anselmo y Lotario, personajes de la Novela del curioso impertinente . Ilustración de G. Doré   V En fechas recientes releía la "Novela del curioso impertinente" que aparece como relato extradiegético en El Quijote . Lógico es pensar que el texto está saturado de términos que ya no se usan en el español de nuestros días; de hecho, las palabras en desuso son una de las dificultades que enfrentan los lectores contemporáneos para realizar la lectura de esta obra genial. Consultaba la edición de Espasa-Calpe hecha por el polígrafo y cervantista Francisco Rodríguez Marín, que deslumbra al lector por sus muy sabias notas. Muchos son los términos que aquel ilustrado andaluz va explicando y que hacen doblemente sabrosa la lectura. No obstante, nuestro estudioso no explica algunas que quizá para su amplia erudición le parece innecesario detenerse en ellas o bien, explicarlo todo sería una labor imposible, propia de Funes, el memorioso personaje de Borges. Digo que en un momento d...

Uso de conectores

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  IV Durante muchos años he impartido clases de redacción y aunque los nombres de los cursos suelen cambiar con frecuencia, siempre se trata de ejercer el utópico intento de enseñar a los alumnos a expresarse con corrección cuando escriben textos formales. Muchas cosas he aprendido en estos treinta y pico de años de tan ímproba labor. En una ocasión decidí hacer lo que en ese momento me pareció una ociosidad: enlistar y clasificar los errores que cometían mis alumnos. Con el tiempo descubrí que era un ejercicio utilísimo y muy revelador. Con mucha frecuencia esa lista la encabezaba un uso errático, confuso; en fin, cantinflesco, de los conectores. Como todos sabemos, los nexos o conectores son aquellas partículas de la lengua (con mucha frecuencia construidas con conjunciones y preposiciones, pero no exclusivamente) que se utilizan para engastar un elemento a otro y por ello, recurrentemente, aparecen (pero no obligadamente) en medio de esos dos elementos. Veamos un prim...