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Uso del adverbio recién

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 XXIII Los adverbios son aquellas partículas de la oración que funcionan dentro del predicado para indicar una condición del núcleo de éste, es decir, del verbo. El perro corre rápidamente, por ejemplo. Rápidamente es el adverbio y como se puede notar muy claramente va después del verbo y además da un matiz concreto de cómo se realiza la acción verbal. Gusto de comparar las funciones de los adverbios con las de los adjetivos, pues éstos sirven para dar cualidades de los sustantivos y suelen ir después de éstos. Un ejemplo de adjetivo calificando a un sustantivo y un adverbio modificando a un verbo sería: El perro blanco corre rápidamente. También podría comparar esas relaciones, en cuanto que el sustantivo y el verbo son núcleos y el adjetivo y el adverbio son modificadores, como la relación que existe entre la luna y la tierra, entre la tierra y el sol. Una partícula es más importante y la otra “gira” en torno de ésta que es el núcleo que la atrae y la hace funcionar. Pues bien, ...

Párrafos muy extensos

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  XXII Dice Jorge Luis Borges en su cuento “El Aleph” que cuando vio por primera vez esa esfera mágica quedó demudado, porque pudo ver al mismo tiempo un sinnúmero de hechos y paisajes, luego aclara: “Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es”. Quisiera ahora hablar de esta idea de simultaneidad en oposición a la idea de lo sucesivo , no para oponer visión a lenguaje sino habla a escritura. Me explico.  En estos menesteres de impartir clases de redacción me he topado con que uno de los vicios escriturales más difíciles de vencer en los alumnos es la lluvia de ideas. Varias son las circunstancias que contribuyen a la permanencia de tal vicio en las personas que escriben; incluso, lo he visto en quienes están habituados a tomar con frecuencia la pluma. Hoy hablaré de dos de las causales de por qué muchos escritores inexpertos no pueden resistirse a caer en tal bache, me refiero a las largas proposiciones y a los largos párraf...

Lenguas en interacción, español y náhuatl

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XXI En fechas recientes transitaba por la carretera que va de Colima a Ciudad Guzmán y leí al borde de la misma la cartela que anunciaba la siguiente población, El Ocotillo. La soledad del viaje y la tranquilidad del camino le permite a uno ser caviloso, y así, acompañado por el suave siseo del auto que conducía, me quedé reflexionando sobre esta palabra: Ocotillo. Este topónimo tiene un origen híbrido, su raíz es náhuatl y alude a los árboles resinosos como los pinos. Por otro lado, su gramema se origina claramente en el español, pues con ese sufijo se construyen los diminutivos y despectivos. Es un fenómeno tan recurrente en nuestro país –el que el náhuatl y el español se hayan entrelazado e influido– que ya ni reparamos en ello. El encuentro entre una y otra lengua (es un decir, en realidad fue un encontronazo) dejó claras huellas en el uso que los mexicanos de hoy hacemos de una y otra; y ambas, desde la perspectiva lingüística, se enriquecieron. Socialmente hablando en realidad fu...

No la puedo/me sabe

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  XX En Minucias del lenguaje el doctor José Moreno de Alba revisaba un caso curioso de construcción lingüística que escuchó en Tepic. Una persona dijo “no la puedo”, refiriéndose a un bulto pesado y que quería decir con esa expresión que no lo podía cargar.             Le parecía al eminente gramático que la expresión era propia de una habla regional y que no recordaba haber escuchado un uso similar en la zona central del país (Ciudad de México). En efecto, tenía razón, la expresión “no la puedo”, se usa también en esta zona del sur de Jalisco cuyo centro es Ciudad Guzmán y también es posible escucharla en el estado de Colima. Por ello, podemos atribuir esta construcción a un área más amplia que la ciudad de Tepic y sus alrededores.             Es probable que toda esta zona occidente del país comparta este uso y forme parte de una norma más o menos común de esta part...

Los cuatro porque

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    XIX   En nuestra lengua tenemos cuatro construcciones que morfológicamente son casi idénticas, pero que tienen funciones diferentes y por ello son causa de frecuentes confusiones. Me refiero a porque (conjunción), por que (conjunción), porqué (sustantivo) y por qué (adverbio interrogativo). La manera más fácil de explicar los diversos usos que tienen estas cuatro construcciones es por medio de ejemplos claros. Trataré de explicarme de tal manera. El primero en el orden en que hemos puesto estas palabras y frases es porque . Este es un conector causal muy fácil de usar e identificar, sirve para introducir oraciones subordinadas que indican una causa-efecto, todo radica en que lo asociemos con otros nexos causales, tal es el caso de puesto que , por , pues , a causa de , ya que, etc. Nunca debe escribirse separadamente o con acento ortográfico cuando se trata de una simple conjunción que indica causa, ejemplo, “lo compré porque me gustó”. Como se puede observar en es...

Palabras derivadas

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El niño de la espina  XVIII Entendemos por palabras derivadas aquellas que se forman a partir de otras que surgieron primero y que por asociación o parentesco se le asemeja. Así tenemos la palabra caballo de la cual surgió, por ejemplo, caballazo. A la nueva se le llama derivada y de la que procede se le llama primitiva, es decir que se originó primero. Hay muchas maneras de hacer palabras derivadas. De un sustantivo crear otro nuevo: de máscara tendremos mascarilla. De un verbo, un adjetivo, tal es el caso de vivir que produjo vívido. De un sustantivo se puede derivar un adjetivo; así tenemos de negro, negruzco. A las palabras primitivas no sólo le nacen nuevas palabras posponiéndole alguna terminación, como sería el caso de amar que dio amable, sino también anteponiéndosela, como desamar de la misma amar que ahora mencionamos. Hay ocasiones en que a una palabra se le agrega un prefijo y un sufijo al mismo tiempo, tal es el caso de conurbación que lógicamente surgió de urbe a la...

¿Vaso de agua o vaso con agua?

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XVII  Ya hemos aludido en otras ocasiones en qué radica el fenómeno llamado ultracorrección. Enunciémoslo pues, sólo brevemente. Todo consiste en que en una ojeada alguna construcción lingüística nos parece equívoca o por lo menos mejorable y entonces proponemos otra que remarca las intenciones de lo muy correcto; por desgracia, casi como una maldición, la mejora (supuesta) que se propone suele ser tan alambicada que mete el pie en el lodazal y justo hace lo que trata de evitar. Por desgracia, con frecuencia sucede que no hay nadie cercano que nos advierta del dislate casi risible o risible sin duda, en que se cae. Eso sucede con vaso con agua . Colegas he tenido que sostienen fervorosamente que lo correcto es vaso con agua y que es propio del habla chulapona decir vaso de agua . Escandalizado, pero sin atreverme a enmendar el dislate de aquel compañero equivocado me digo: “¡Madre mía, si un día un alumno tiene la duda y se lo pregunta…! Pues claro, sucederá lo que sucede en estos...

¿Se piden o se dan disculpas?

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XVI   Los que vivimos en la zona central del país, cuando viajamos por el sureste de nuestra patria nos sorprende que por aquellos estados (Yucatán, Quintana Roo) muchas personas hacen ciertas construcciones al revés (semánticamente hablando) de lo que quieren decir y no es extraño escuchar a una persona decir “te presto cien pesos” cuando en realidad quiere decir “préstame cien pesos”. Muchos se admiran y se ríen de tal fenómeno, pero no captan que esta curiosa construcción se puede dar en cualquier lugar y nadie está a salvo de resbalar en esta casa del jabonero que es el uso de la lengua. Todos estamos expuestos a las pifias. Por ejemplo, en la ciudad de México se suele decir al revés la construcción “Se da pensión nocturna” refiriéndose a automóviles que necesitan ser encerrados por las noches para que no sean robados y dicho mensaje se puede leer en los estacionamientos públicos. Pues bien, nadie o casi nadie reflexiona que la construcción fue dicha al revés, pues en realidad ...

El mexicanísimo: "Se los dije"

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XV En algunas ocasiones hemos hecho el elogio del buen español de que hacemos uso los mexicanos, pero en esta ocasión hablaremos de un vicio muy nuestro: confundir el plural en el pronombre lo en determinado contexto. Diremos de entrada el problema y luego lo explicaremos, porque estoy convencido de que a algunos lectores nuestros les parecerá tan extraño que no podrán creer de que es un error, de tan introyectado que está en nuestro ser. Pensemos el siguiente escenario. Advierto yo que por lo nublado del cielo, no se puede inferir sino que se aproxima un ciclón a las costas del sur de Jalisco. Así lo comento con algunos amigos, pero éstos desconfían de mi intuición meteorológica y niegan tal posibilidad. En efecto, se viene la lluvia y al día siguiente los periódicos y demás medios anuncian la llegada de un ciclón a nuestras costas desde el día anterior. Yo me encuentro a los incrédulos amigos, y mientras les muestro la prensa digo admonitoria y petulantemente: se los dije . Pues bie...

Neologismos del español en otras lenguas: macho/machismo

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XIV El español ha dejado en otras lenguas algunas palabras que éstas han precisado de tal novedad pues su léxico no las contemplaba. Eso es un proceso normal y frecuente. Todas aquellas lenguas que están en contacto constante hacen este tipo de intercambios. Por la presencia generalizada del inglés en la vida moderna, esta lengua presta palabras a nuestra lengua con mucha frecuencia. Un fenómeno muy notorio es la palabra ok (oquei), que prácticamente ha pasado a toda lengua moderna. En el caso de préstamos del español a otras lenguas mencionemos tres que están más o menos universalizadas: liberal, guerrilla, macho . Las dos primeras se generalizaron en inglés, francés o alemán, en el siglo XIX. Fenómeno más reciente (propio del siglo XX) es el préstamo que hicimos de la palabra macho . De ella hablaremos en esta ocasión. Esta palabra evolucionó del latín masculus . Duplicó su uso, pues en el español actual tenemos la evolución macho y el cultismo masculino . Por otro lado, ha sido muy...

Uso del adverbio "donde"

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  XIII Entendemos por cliché, en estos temas que nos ocupan, a aquellas fórmulas que se repiten cansinamente, que están vacías de sentido y que con frecuencia están asociadas a errores escriturales. Con el adverbio donde pasa esto. Tal partícula, junto con otros del mismo tipo (cual, cuando, como, cuanto) se les llama también adverbios relativos porque sirven, no tanto para calificar a los verbos (función natural de los adverbios), sino para relacionar don enunciados. Tal sucede con la expresión Cada día desfallecen las fuerzas de nuestro corazón, donde se aloja la satisfacción de nuestros apetitos . Como se puede observar, esta proposición se compone de dos oraciones, la primera podrías quedar así: Cada día desfallecen las fuerzas de nuestro corazón . La segunda podría ser: En el corazón se aloja la satisfacción de nuestros apetitos . El adverbio, como se puede observar, funcionó como elemento de engarce, además de que sustituyó, en la segunda, al sustantivo (el lugar) corazón. ...